miércoles, 19 de diciembre de 2012

Capítulo 1


Llegué al aeropuerto, cansado, pero con muchas ganas de verla. Habían pasado ya demasiados meses desde que se había ido pero la había echado de menos desde el segundo después de que se subiese a ese avión. Sabía que aún faltaba una hora para que el avión en el que viajaba aterrizase, pero había preferido llegar con antelación. Aparqué el coche en el parking y subí tranquilo por las escaleras, tenía demasiado tiempo como para coger el ascensor y hacia ya un par de semanas que no hacía deporte así que no me iría mal subir unos cuantos pisos. Encontré una pequeña tienda de flores justo entrar en el hall del aeropuerto, la misma que le había parecido tan llamativa a Carlota cuando vine a despedirla. Entré en la tienda con una tímida sonrisa y enseguida me enamoré de un gran ramo de rosas rojas que había en una estantería del fondo. La mujer de la tienda me miró contenta y dijo;
-¿Le gusta ese verdad? – dijo señalándome el ramo con una gran sonrisa.
-Como para no gustarme, es sencillamente precioso. – le dije sin bacilar.
-Estoy completamente de acuerdo con usted, se trata de un ramo hecho con mucho amor y estoy segura de que a esa chica le va a gustar. –me soltó la señora mayor, propietaria de la tienda, con una discreta sonrisa.
-¿Cómo sabe que es para una chica? –dije boquiabierto.
-Sabrás chico, que llevo muchos años en este negocio, y he podido ver en su cara y su sonrisa que al ver ese ramo no ha pensado en su madre, ni una amiga, sino en alguien mucho más especial…
-Tiene razón. No aguantó más, me lo quedo. –le dije sin tan siquiera preocuparme por el precio.
-Aquí tiene, y no se preocupe que ahora mismo le pongo un gran lazo para que sea todavía más bonito si puede.  
La señora me dijo el precio y enseguida saqué de mi cartera un billete de veinte casi suplicándole que se quedase el cambio, por la amabilidad y porque me parecía demasiado poco precio para unas flores tan bellas. Salí de la tienda con una sonrisa aún más grande de la que tenía antes de entrar y fui andando con ramo en mano hacia la primera cafetería que vi para pasar el rato.
Media hora más tarde sonó por los altavoces el anuncio de que el vuelo procedente de París  acababa de aterrizar, me levanté de inmediato provocando que casi se me cayese el ramo de las manos, cogí el móvil de la mesa con las manos temblando y fui de cabeza hacia las pantallas que anunciaban las llegadas.
Me puse a andar hasta donde salía el equipaje, ya que supuse que Carlota tendría que recoger esa gran maleta que había llevado a su viaje, más cargada de tonterías que de cosas necesarias, pero vaya, así era ella. Me coloqué en la puerta, ansioso por ver llegar esa gran sonrisa que hacía mis días un poco menos duros, pero nervioso a la vez por verla de nuevo después de  poco más de seis meses.
De pronto, pude divisar a lo lejos esa melena color rubio oscuro y esos ojos verdes acercarse con una gran maleta gris en mano, era ella. Vi que venía en mi dirección, pero que no había notado para nada mi presencia más allá del cristal que nos separaba.
Pero algo extraño ocurrió, mientras ella se iba acercando más y más a mi un hombre que no conocía se acercó de golpe por detrás suyo, la abrazó y le dio un beso. No pude articular palabra, ni mover un triste músculo de mi cuerpo. Me quedé parado. ¿Quién era ese? Y, ¿por qué parecía Carlota, mi novia, tan feliz con el hecho de que ese tipo le diese un beso y la abrazase?
No pude hacer más que dar media vuelta, no podía dejar que ella me viese y menos montar ningún tipo de numerito en medio de un Aeropuerto internacional. Me sentía triste y decepcionado, y a la primera papelera que encontré, dejé caer el precioso y malgastado ramo de rosas dentro. 

1 comentario:

  1. Hola Gala! Vi que pasaste por mi blog hace tiempo y bueno queria ver que onda tu blog, que por cierto me encantó´:) Linda historia!
    No pude seguirtee por que no tenes la barra de seguidores asi que seguime vos :)

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