Respiro hondo. Me lanzo a los adorados brazos de mi cama y suavemente deslizo la sábana cubriendo mi cuerpo. Un escalofrío me recorre de punta a punta al notar el gélido contacto del nórdico. Tengo los pies fríos y la mente en blanco. Necesito pensar, pensar en muchas cosas.
00.00h
Me ha venido a la cabeza la imagen reproducida en secuencias del día ya pasado. Como si de una película se tratase revivo cada instante desde que he salido de la cama por la mañana. El zumo del desayuno, la indecisión diaria al elegir la ropa, las prisas por no llegar, como siempre, tarde. La inutilidad del día perdido invade mi mente. ¿Qué hago aquí y porque he pasado un día de mi vida estancada en la monotonía? Demasiadas veces le doy vueltas a eso, demasiadas veces pienso en lo mucho que me gustaría cambiar mi día a día, pero sin embargo, no hago nada para favorecer esos cambios. Mi vida la invade la jodida rutina y no es más que culpa mía. Y estoy segura de que millones de personas están deseando con fervor dar un rumbo totalmente opuesto a sus vidas, pero no hacen nada para ello. Se limitan a levantarse por las mañanas, sin ganas por cierto, ir a trabajar, a buscar a los niños al colegio, volver a casa, tener que preparar la cena, ¿para luego qué? Irse a dormir tarde y con sueño acumulado maldiciendo su día a día y soñando con una vida radicalmente diferente. Pero eso no esta más que en sus mentes.
Luego está el hecho de autoengañarse a si mismo. Yo misma también lo hago, no voy a ser menos. Piensas que no puedes hacer nada por cambiar, que si tu vida es así es por alguna extraña razón que tiene el destino preparada. Primera mentira. Nosotros somos dueños de nuestra propia vida de la misma manera que de nuestro destino. Nada nos impide hacer ni decidir nada. Es más, somos totalmente libres de hacer lo que nos plazca en el momento que queramos. Mañana mismo podría ir y coger el primer avión a la otra punta del mundo y nadie podría impedírmelo. Bueno sí, el poco dinero que tengo no me lo permitiría, pero eso es otro tema al que no quiero desviarme.
Al leer esto, si es que alguien lo lee, quiero que pienses en que cosas hay en tu vida que te gustan y que cosas no. Veamos, ¿qué cambiaríais de vuestras vidas? Porque sea cual sea la respuesta a esa pregunta podéis hacerlo. Solo tenéis que plantearlo y, a continuación llevarlo a cabo. Las personas necesitamos demasiado que otras personas nos digan que somos felices, o que se nos ve contentos para creérnoslo, somos incapaces de hacerlo por nosotros mismos, sin realmente pensar que podemos conseguir lo que queramos solo por el hecho de desearlo. Aunque sean auténticas locuras, dejaos llevar por vuestros sueños y ilusiones, porque al fin y al cabo, eso es lo que nos mantiene vivos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario