Vuelven los cafés de lunes por la mañana apurados
por las prisas, el frío helador que enrojece cualquier ápice de
piel que se asoma, la oscuridad prematura que empieza a cubrir los
días de gris.
Vuelve el temprano anochecer, las caricias entre
calles, los labios que desprenden vaho ardiente que deja escapar todo
lo que callamos y lo vuelca en un desliz.
Vuelven todas y cada una de las cosas que detestas,
el frío en los pies, tus melodías, las ariscas ráfagas glaciales
que arrojas al pasar.
Vuelve la falta de tiempo, la falta de unos brazos
que te cubran de la gélida soledad, porque el tiempo que nos falta,
ese ya no vendrá.
Vuelves tú, y las cosas que conllevas contigo, la
falta de miedo, ganas de experimentar. Vuelves, llevándote mi
abrigo, el ardor, la calidez que tenía, en este verano que se va.
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